martes, 24 de agosto de 2010

Un día cualquiera.

Después de varios días en soledad (putas), rumiando sus asuntos y la indiferencia de Josefina (de ese tema hablaremos en otro post). Este es Lovely Pichón.

Mirad qué cara de bueno. Cuántos ronroneos.


Y aquí podemos observar otra instantánea de Pichón, a los 30 segundos, el mosqueo ya es evidente.


Resultado:

Al final, Pichón, con independencia de lo que hayas hecho, de lo que yo diga, de lo que digan los demás, o de lo que tú maulles, TODO se puede resumir en que infringes una y otra vez la primera regla de la Amistad: Si consideras a alguien tu amigo, no le hagas daño.

Ay Pichón, Pichón, cuánto te queda por aprender.