Mirad qué cara de bueno. Cuántos ronroneos.
Resultado:
Al final, Pichón, con independencia de lo que hayas hecho, de lo que yo diga, de lo que digan los demás, o de lo que tú maulles, TODO se puede resumir en que infringes una y otra vez la primera regla de la Amistad: Si consideras a alguien tu amigo, no le hagas daño.
Ay Pichón, Pichón, cuánto te queda por aprender.
