miércoles, 10 de marzo de 2010


Ven, hermoso gato, sobre mi pecho amoroso: retiene las garras de tus patas y déjame sumergir en tus hermosos ojos, en los que se mezclan el metal y el ágata.

Cuando mis dedos acarician a su antojo, tu cabeza y tu lomo elástico, y mi mano se embriaga con el placer de palpar tu cuerpo eléctrico, veo a mi mujer en espíritu; su mirada, como la tuya, amable bestia, profunda y fría, como un dardo hiende y corta, y, de los pies a la cabeza, un aire sutil, un peligroso perfume, flota alrededor de su cuerpo moreno.

2 comentarios:

  1. ¿Qué vas a sumergir en sus hermosos ojos? ¿Whyskas líquido avinagrado?

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  2. Oye, que suelo tan bonito y brilloso.

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Maulla, amigo mío.