martes, 2 de noviembre de 2010
Al pobre Lion le ocurre lo mismo que a todos los hombres: alucina cada vez que se mira la cola :D
Etiquetas:
colega ¿donde está mi hermano?,
lionadas
miércoles, 27 de octubre de 2010
All you need is Lion
Suele ocurrir que cuando menos lo esperamos un cambio nos sacude. Un cambio en las circunstancias que te rodean puede suponer un cambio profundo e interno que modifique tu visión de la vida.
Y si no, que se lo digan a Pichón.
Recordemos al anterior Paichon. Un Paichon agresivo y en desacuerdo con el mundo. Un Paichon que causaba daño a los que más lo querían. Un Paichon, recordemos amigos, recordemos, traumatizado porque siempre le servían el postre en el último lugar.
Y entonces llegó León.
Y el amor triunfó, because All you need is Love.
Pichón, estás irreconocible.
Etiquetas:
colega ¿donde está mi hermano?,
pichonadas
lunes, 6 de septiembre de 2010
Paichon & Lion
¿Han visto ustedes esa peli de Jean Reno que se llama León El Profesional?
Paichon (2 años de vida aprox. 6 kilos de peso), ante la situación de indefensión de los más pequeños y las injusticias sociales (hijodeputa hay que decirlo más), ha aceptado en su hogar, en su corazón y en su vida a León, El Profesional (1 mes y medio de vida, 300 gramos de peso).
Supongamos que Paichon últimamente tiene una actitud muy zen, os quiero planticas, os quiero arbolicos, os quiero piedrecicas.
Paichon (2 años de vida aprox. 6 kilos de peso), ante la situación de indefensión de los más pequeños y las injusticias sociales (hijodeputa hay que decirlo más), ha aceptado en su hogar, en su corazón y en su vida a León, El Profesional (1 mes y medio de vida, 300 gramos de peso).
Al principio Paichon & Lion tenían ciertos problemas de convivencia, ya saben sus lectores que a Paichon siempre le servían el postre en el último lugar, y su estancia en la calle no sirvió de mucha ayuda.
Pero el roce hace el cariño, así que ahora Paichon disfruta de un hermano con el que jugar todo el día, y sus humanos disfrutamos del espectáculo que suponen. Son como el océano, no te cansas de mirarlos.
***Agradecimientos especiales al fotógrafo oficial de Paichon&Lion.***
Etiquetas:
colega ¿dónde está mi hermano?,
familia numerosa,
paichonylion
martes, 24 de agosto de 2010
Un día cualquiera.
Después de varios días en soledad (putas), rumiando sus asuntos y la indiferencia de Josefina (de ese tema hablaremos en otro post). Este es Lovely Pichón.
Mirad qué cara de bueno. Cuántos ronroneos.

Y aquí podemos observar otra instantánea de Pichón, a los 30 segundos, el mosqueo ya es evidente.


Al final, Pichón, con independencia de lo que hayas hecho, de lo que yo diga, de lo que digan los demás, o de lo que tú maulles, TODO se puede resumir en que infringes una y otra vez la primera regla de la Amistad: Si consideras a alguien tu amigo, no le hagas daño.
Ay Pichón, Pichón, cuánto te queda por aprender.
Mirad qué cara de bueno. Cuántos ronroneos.
Resultado:
Al final, Pichón, con independencia de lo que hayas hecho, de lo que yo diga, de lo que digan los demás, o de lo que tú maulles, TODO se puede resumir en que infringes una y otra vez la primera regla de la Amistad: Si consideras a alguien tu amigo, no le hagas daño.
Ay Pichón, Pichón, cuánto te queda por aprender.
Etiquetas:
colega ¿dónde están mis dueñas?,
hijo de satán
lunes, 26 de julio de 2010
De cuando Pichón conoció a Josefina.
Pichón ha decidido compartir su vida con alguien. Aquí os presentamos a Josefina.
No sabíamos si dejarlos estar juntos en casa. Luego pensamos que mejor en casa que en un descampao, no vaya a ser que les atraquen.
Los dos han apostado fuerte por esta relación...
Josefina, con una expresión de confianza en el futuro.
Durante la sesión fotográfica se sucedían entre ellos las demostraciones espontáneas de amor.
Etiquetas:
colega ¿dónde está mi novia?,
pichoning,
sexo drogas y josefina
jueves, 22 de julio de 2010
Una noche, dos noches, un millón de noches.
Querido gato:
Querido, porque es una verdad universalmente reconocida que el amor es un sentimiento pegajoso, difícilmente se va y nunca conforme a nuestra voluntad. Entiéndeme, Paichon, no es que yo no quiera quererte. Es que quererte se me hace muy difícil.
Para ser el segundo gato del que me enamoro (de verdad que no quiero saber el número de gatas que habrán pasado por tu cama) la vida contigo no ha sido fácil. Nunca he tenido problemas con los de tu especie. Hasta ahora.
Eres egoista, vago, travieso, a veces más pesado que una vaca en brazos. Siempre quieres que esté pendiente de ti y resulta asfixiante tu calor en pleno verano.
Pero Paichon, todo esto serían naderías de no ser por tu molesta manía de despertarme mordiéndome las pantorillas.
A la hora de dormir te atrincheras debajo de mi almohada, con la promesa en tu mirada de que no volverá a suceder, con tus ojos de gato bueno, gato amable. Pero noche tras noche tu comportamiento me decepciona. ¿Te estoy pidiendo demasiado? ¿No crees que sería mejor que habláramos sobre este tema y me pidieras lo que te puedo dar? Me adaptaré, te lo prometo.
También resulta un problema tu recalcitrante manía de acecharme tras las esquinas, las puertas, las cajas, las sillas, las alfombras, el sofá, el w.c, el cubo de la basura, las cortinas y cualquier pieza de ropa limpia que haya sobre mi cama. La sensación de un cuerpo peludo de 6 kilos cayendo sobre mí no me resulta agradable. Sobre todo cuando ese cuerpo viene acompañado, no de amorosos ronroneos, sino de garras y dientes.
Ah, por cierto, aprovecho para pedirte que dejes de comerte las asas de todo lo que hay en esta casa que tiene (o tenía) asas.
Son las tres de la mañana, Paichon, tengo un mordisco en la pantorrilla izquierda y los ojos como platos.
En serio, ¿hay alguna de que tú y yo nos entendamos? ¿Crees que serías capaz de dejar de tocarme los c*****s, gato de m****d?
Con cariño,
Ver.
............................................................................................
Querida Amita:
Los psicólogos, véase Lucien Auger ''Psicoterapia por medio de la razón'', página 73, están de acuerdo en que los acontecimientos del desarrollo infantil marcan de por vida el comportamiento durante la madurez. Es decir, amita: a mí siempre me servían el postre en el último lugar. Habiendo crecido con la idea no realista de inferioridad, no sé comportarme de otra manera en la vida que no sea pensar en mi bienestar en primer lugar. Soy así, me gusta morder pantorrillas con alevosía, aprovechando la nocturnidad. Entiendo tu frustración conmigo, pero no me hago responsable de las incomodidades que te pueda causar. Es más, sabiendo que tienes una obligación moral con mi gatunidad aprovecharé cualquier pantorrilla que se me presente para satisfacer mis deseos. Ante tu situación de malestar sólo te puedo decir que la vida es maravillosa. La vida está llena de slogans que pueden mejorar tu ánimo y darte fuerzas para seguir adelante. He aquí algunos de los mantras que te puedes repetir a ti misma (ya sabes que todo es una cuestión de visualización):
Los gatos merecen ser amados.
La vida puede ser maravillosa.
No hay gato imposible, sino amitas impacientes.
Es que yo soy así.
Nada más, sólo desearte muchos años de feliz vida.
Siempre tuyo,
Paichon.
Querido, porque es una verdad universalmente reconocida que el amor es un sentimiento pegajoso, difícilmente se va y nunca conforme a nuestra voluntad. Entiéndeme, Paichon, no es que yo no quiera quererte. Es que quererte se me hace muy difícil.
Para ser el segundo gato del que me enamoro (de verdad que no quiero saber el número de gatas que habrán pasado por tu cama) la vida contigo no ha sido fácil. Nunca he tenido problemas con los de tu especie. Hasta ahora.
Eres egoista, vago, travieso, a veces más pesado que una vaca en brazos. Siempre quieres que esté pendiente de ti y resulta asfixiante tu calor en pleno verano.
Pero Paichon, todo esto serían naderías de no ser por tu molesta manía de despertarme mordiéndome las pantorillas.
A la hora de dormir te atrincheras debajo de mi almohada, con la promesa en tu mirada de que no volverá a suceder, con tus ojos de gato bueno, gato amable. Pero noche tras noche tu comportamiento me decepciona. ¿Te estoy pidiendo demasiado? ¿No crees que sería mejor que habláramos sobre este tema y me pidieras lo que te puedo dar? Me adaptaré, te lo prometo.
También resulta un problema tu recalcitrante manía de acecharme tras las esquinas, las puertas, las cajas, las sillas, las alfombras, el sofá, el w.c, el cubo de la basura, las cortinas y cualquier pieza de ropa limpia que haya sobre mi cama. La sensación de un cuerpo peludo de 6 kilos cayendo sobre mí no me resulta agradable. Sobre todo cuando ese cuerpo viene acompañado, no de amorosos ronroneos, sino de garras y dientes.
Ah, por cierto, aprovecho para pedirte que dejes de comerte las asas de todo lo que hay en esta casa que tiene (o tenía) asas.
Son las tres de la mañana, Paichon, tengo un mordisco en la pantorrilla izquierda y los ojos como platos.
En serio, ¿hay alguna de que tú y yo nos entendamos? ¿Crees que serías capaz de dejar de tocarme los c*****s, gato de m****d?
Con cariño,
Ver.
............................................................................................
Querida Amita:
Los psicólogos, véase Lucien Auger ''Psicoterapia por medio de la razón'', página 73, están de acuerdo en que los acontecimientos del desarrollo infantil marcan de por vida el comportamiento durante la madurez. Es decir, amita: a mí siempre me servían el postre en el último lugar. Habiendo crecido con la idea no realista de inferioridad, no sé comportarme de otra manera en la vida que no sea pensar en mi bienestar en primer lugar. Soy así, me gusta morder pantorrillas con alevosía, aprovechando la nocturnidad. Entiendo tu frustración conmigo, pero no me hago responsable de las incomodidades que te pueda causar. Es más, sabiendo que tienes una obligación moral con mi gatunidad aprovecharé cualquier pantorrilla que se me presente para satisfacer mis deseos. Ante tu situación de malestar sólo te puedo decir que la vida es maravillosa. La vida está llena de slogans que pueden mejorar tu ánimo y darte fuerzas para seguir adelante. He aquí algunos de los mantras que te puedes repetir a ti misma (ya sabes que todo es una cuestión de visualización):
Los gatos merecen ser amados.
La vida puede ser maravillosa.
No hay gato imposible, sino amitas impacientes.
Es que yo soy así.
Nada más, sólo desearte muchos años de feliz vida.
Siempre tuyo,
Paichon.
Etiquetas:
colega ¿dónde está mi pantorrilla?,
pichón instruido,
pichonadas
miércoles, 7 de julio de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
